lunes, 28 de abril de 2025

 Entre la precariedad y el deber: la otra trinchera de la policía mexicana


Por: Guillermo Alberto Hidalgo Montes

Cuando el policía primero Ramírez (doce años en la corporación municipal de Zacatecas) termina un turno de 24 horas, no regresa a casa para poder dormir y descansar de una larga jornada: toma un taxi y se convierte en chofer por aplicación para completar el gasto familiar. Lo triste, es que este pasaje no es parte de una serie de televisión o de un capítulo de “La Rosa de Guadalupe” y lamentablemente, su historia no es la excepción; es la norma silenciosa de miles de policías (hombres y mujeres) que operan en condiciones poco dignas mientras se les exige enfrentar uno de los contextos de violencia más complejos del hemisferio sin la formación o profesionalización necesaria, en instituciones muchas veces llenas de mandos coludidos con la delincuencia y con una comunidad poco empática con el servicio policial y con el respeto a las normas, porque todos queremos que se cumpla la ley...pero sobre las mulas de mi compadre.

Sueldos que no alcanzan

El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) recomienda un “ingreso digno” de $16,688 mensuales para la escala básica. Sin embargo, tres de cada cuatro policías municipales cobran menos que esa cifra y un 10 % percibe incluso menos de $5,000 pesos (Animal Político, 23/04/25). El Censo Nacional de Seguridad Pública Estatal 2023 del INEGI muestra que solo 8 % de los elementos estatales supera los $25,000 mensuales. Tales rangos quedan por debajo de la línea de bienestar urbano estimada por el CONEVAL (~$14 400 en 2025), lo que obliga a los uniformados a buscar segundos empleos, endeudarse o peor aún…corromperse.

Jornadas que pasan factura

El modelo 24×24 —trabajar un día completo y “descansar” otro— sigue siendo el régimen predominante: al menos 34 % de los elementos lo reporta (Causa en Común, ¿Quién cuida al policía?). Otros turnos, como 12×24 o 24×48, tampoco respetan las ocho horas constitucionales (que también coincide con los estándares internacionales recomendados). Resultado: semanas que pueden superar las 80 horas efectivas, con repercusiones directas en fatiga operativa, accidentes viales y decisiones críticas bajo presión y también pueden derivar en el uso de sustancias prohibidas para tratar de estar atento la jornada completa. Aquí es prudente la pregunta ¿Se puede estar en los 5 sentidos por 24 horas sin parar? ¿Podría ser entonces (bajo ciertas circunstancias) el uso de cierto tipo de drogas un riesgo laboral? Es decir, las instituciones que tienen jornadas muy saturadas ¿podrían estar orillando a sus elementos al uso de drogas ilícitas?.

Prestaciones incompletas

Menos de 70% de los policías municipales recibe vacaciones pagadas y aguinaldo; la mitad carece de seguro de vida y apenas 7% tiene acceso a créditos para vivienda (INEGI, ENECAP 2023). En materia de salud, entre 20 y 50% de los elementos policiales están afiliados al IMSS o ISSSTE; el resto depende de consultorios privados o de los escasos servicios médicos internos. Esta precariedad erosiona la vocación de carrera: la rotación anual supera 10% en varias entidades, lo que dispara los costos de reclutamiento y deja zonas descubiertas. Resultaría más barato para las instituciones paquetes solidos de prestaciones que alzas directas a los sueldos además que se aseguraría de forma indirecta a las familias de los policías lo que incidiría directamente en la disminución de probabilidades de generar actos de corrupción puesto que “la familia está cubierta y si cometo un acto indebido puedo poner en riesgo la seguridad de mis hijos”

 

Riesgo extremo, equipo vencido

Ser policía en México implica un peligro cotidiano: en los últimos dos años han sido asesinados más de 650 policías, un promedio de uno cada día y medio (registro hemerográfico de Causa en Común). Pese a ello, el 75% de los chalecos balísticos en uso está caducados o fuera de norma balística, según la Auditoría Superior de la Federación. La tasa de mortalidad policial (132 por cada 100 000) multiplica por quince la de sus pares en Estados Unidos. Hay una influencia negativa por parte de los medios de comunicación, las series policiales generan falsas expectativas a jóvenes que creen que el servicio policial es fácil y lleno de glamour. Sin embargo, es una profesión sumamente riesgosa y demandante lo que genera que un porcentaje alto de nuevos ingresos duren no mas de un par de años en las instituciones.

Capacitación y certificación parcial

El Certificado Único Policial (CUP) —que acredita control de confianza, formación inicial y evaluación de desempeño— cubre hoy 83 % del estado de fuerza, de acuerdo con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. Entidades como Puebla o Veracruz rondan 40%; otras, como Campeche, presumen 100%. Mientras falte personal certificado, se profundiza la brecha entre el deber ser y la operación real y desgraciadamente, en muchas ocasiones, estos exámenes están manoseados para perjudicar y/o beneficiar a ciertas personas, los que hemos trabajado dentros de las filas de las instituciones policiales conocemos casos de compañeros dedicados y vocación de servicio que han sido separados por “reprobar” exámenes de control de confianza peeeeeeeeeeeeeeeeeero sabemos de personas que no deberían tener uniforme y los aprueban. Es necesaria una reingeniería a nivel nacional en materia de control de confianza. Si realmente funcionaran ¿Cómo nos explicamos que frecuentemente son detenidos policías coludidos con la delincuencia que curiosamente aprueban sus controles de confianza?

El impacto en la seguridad

La ecuación es clara: bajos sueldos + jornadas extenuantes + equipo insuficiente = menor desempeño y más corrupción de supervivencia. Cuando un elemento policial debe elegir entre hacer horas extra no pagadas o aceptar “mordidas” que complementen su salario, el incentivo perverso salta a la vista. A ello se suma la desconfianza ciudadana: según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad (ENVIPE 2024), 55% de la población sigue creyendo que la policía abusa de la fuerza o es corrupta. Precariedad y mala imagen retroalimentan el círculo vicioso.

¿Hay salida?

Sí, pero requiere decisión política y dinero contante (nos guste o no):

  1. Homologación salarial vinculada al costo de la vida regional y financiada con un fondo federal de aportaciones etiquetado exclusivamente a nómina.
  2. Jornadas de 8×16 supervisadas por inspecciones laborales sorpresa.
  3. Cobertura universal de salud y retiro (cada policía con IMSS/ISSSTE y un seguro de vida colectivo) costeada vía fideicomiso tripartito (Federación-Estado-Municipio).
  4. Renovación estructurada de equipo policial
  5. CUP al 100% como condición para que los estados (y a su vez municipios) reciban recursos federales de seguridad.
  6. Programa nacional de salud mental que incluya detección temprana de estrés post-traumático y seguimiento psicológico.

Al igual que un médico mal pagado o un piloto extenuado, un policía en precariedad pone en riesgo no solo su vida, sino la de todos. Dignificar la carrera policial no es un lujo; es la cláusula mínima de un contrato social que prometimos cuando, democracia en mano, les entregamos la misión de protegernos.

Uno de los debates más longevos que hay en materia de seguridad es si los policías somos guardianes o guerreros. Y uno de mis mentores en materia de pandillas, Tony "Pac Man" Moreno, quien fue uno de los primeros investigadores en la materia y su vida profesional fue parcialmente dramatizada para hacer la película de “Colors” con Sean Penn y Robert Duval (los invito a que la vean) en uno de sus últimos libros Cop Spirit explica lo ridículamente inservible que es reducir el servicio policial a solo estas dos funciones, cuando son solo dos “sombreros” (así lo refiere el no me vean con ojos raros) de los mucho que el policía usa en servicio. “Eres guardián y de repente hay un choque, te quitas el sobrero de guardián y te pones el de paramédico, hay un problema legal te pones el sombrero de abogado; un problema de salud mental, el de psicólogo y así sucesivamente”. Por lo que un elemento policial se vuelve el ser más multifacético dentro de una sociedad por lo que la remuneración debería ser acorde a sus servicios. Y por favor, respete la norma, no podemos quejarnos del servicio policial si pretendemos que la ley se use a discreción… ¿Se le hace muy caro $3,000 pesos por pasarse un alto? Fácil, pague su multa y no se lo vuelva a pasar y ¡listo! Ya no lo vuelve a hacer ¿Muy delicadito porque se puso altanero con el o la policía y golpeo a uno, situación que le hizo acreedor a un método de control y después a la aplicación de un dispositivo de restricción como las esposas? Respete al policía. Somos servidores públicos, no nanas ni sparrings.

hidalgomontes@gmail.com




miércoles, 23 de abril de 2025

 La Hoplología, ciencia ignorada en la formación y profesionalización policial en México

 

Por: Guillermo Alberto Hidalgo Montes

 

En el contexto actual de México, donde las fuerzas policiales enfrentan desafíos complejos y multifacéticos, es imperativo explorar otras ciencias y disciplinas que enriquezcan la formación y profesionalización de los cuerpos de seguridad. Una de estas ciencias es la hoplología, el estudio de la conducta combativa humana, que ofrece perspectivas valiosas para entender y mejorar las prácticas policiales.

¿Qué es la hoplología?

La hoplología, es la ciencia que estudia el comportamiento y rendimiento humano en situaciones (hablando únicamente desde el punto de vista del servicio policial) de uso de la fuerza, tanto armado como desarmado. También estudia 1) cómo luchan las personas, 2) por qué lo hacen, 3) cómo las diferentes culturas han manifestado estas conductas, 4) el desarrollo de armas, armaduras y otras herramientas de uso de las fuerza, así como 5) el desarrollo de la cultura de la lucha.

La hoplología puede dividirse en a) conductual, la cual analiza los factores psicológicos y fisiológicos que afectan el rendimiento en el uso de la fuerza y por otro lado b)tecnológica, que estudia el desarrollo de armas, armaduras y herramientas para (en caso del servicio policial) hacer cumplir la ley.

La palabra hoploogía derivada del griego “hoplon” (arma) y “logos” (estudio). Fundada por el explorador y lingüista Sir Richard Burton en el siglo XIX y desarrollada académicamente por Donn F. Draeger en la década de 1960 (así que nuevo, no es), la hoplología examina cómo las culturas desarrollan sistemas de combate, las motivaciones detrás de la violencia y las respuestas humanas en situaciones de conflicto.

Dentro del servicio policial se empezó a hablar abiertamente de este tema hasta que autores e investigadores con antecedentes dentro del servicio militar o de aplicación de la ley como el teniente coronel David Grossman con su obra “sobre el combate”, Michael Brave, del Use of Force Institute (quien es a mediados de los 90 quien introduce la materia de uso de la fuerza de forma práctica a México), la empresa Taser (hoy Axon) desde mediados de los 80 y el Doctor William Lewinski de Force Science (por solo mencionar algunos) impulsan la importancia de este tema dentro del servicio policial.

La aplicación de la hoplología en la formación y servicio policial podemos dividirla en tres grandes pilares

a) Comprensión de la conducta agresiva y/o de supervivencia

Permite a los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley entender las raíces culturales y psicológicas de la violencia, facilitando una mejor interpretación de las situaciones de riesgo y una respuesta más adecuada de ellos, pero también de lo que sucede dentro de la cabeza y el cuerpo del agresor.

b) Desarrollo de tácticas de intervención

Al estudiar diferentes sistemas de uso de la fuerza y sus aplicaciones, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley pueden adquirir habilidades tácticas más efectivas y adaptables a diversos escenarios, mejorando su capacidad de respuesta ante amenazas a través de entrenamiento basado en la realidad, generando evidencias e indicadores de los mismos con el fin de poder evitar futuras cicatrices de entrenamiento[i].

c) Fortalecimiento de la disciplina y la ética

Enfatiza la importancia de la disciplina, el autocontrol y la ética en situaciones de uso de la fuerza, valores que son esenciales para el ejercicio responsable del servicio policial.

               El integrar dentro de las políticas y estándares en el estudio e impartición de la hiplología en la formación y profesionalización policial nos permitirá obtener los siguientes beneficios:

·       Mejoramiento en la toma de decisiones: Una comprensión profunda del comportamiento agresivo y/o de supervivencia permite a los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley tomar decisiones más informadas, apegadas al andamiaje legal existente y efectivas en situaciones de alto riesgo.

  • Reducción del uso excesivo de la fuerza: Al entender las dinámicas de confrontación, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley pueden aplicar técnicas de desescalada más eficaces, minimizando la necesidad de recurrir a la fuerza.
  • Incremento en la confianza ciudadana: Una policía mejor preparada y más consciente de su rol en la sociedad contribuye a fortalecer la confianza y la cooperación de la comunidad.

La hoplología ofrece una perspectiva única y enriquecedora para la formación y profesionalización de los servicios policiales en México. Al comprender mejor la naturaleza del comportamiento agresivo y las dinámicas de la violencia, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley pueden desempeñar su labor de manera más efectiva, ética y segura. Integrar esta disciplina en las políticas de formación policial no solo mejora las capacidades operativas, sino que también contribuye a construir una relación más sólida y de confianza con la ciudadanía por lo que se vuelve imperante:

  • Incorporación en los planes de formación y educación continua: Integrar módulos de hoplología en las academias de policía para proporcionar una formación más completa y contextualizada.
  • Capacitación continua: Ofrecer talleres y cursos de actualización en hoplología para mantener a los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley al día con las últimas investigaciones y prácticas.
  • Colaboración interdisciplinaria: Fomentar la cooperación entre expertos en hoplología, policiología, derecho, criminología, medicina y psicología para desarrollar programas de formación y profesionalización integrales.

 

hidalgomontes@gmail.com






 Zemiología: una mirada crítica para fortalecer las políticas de seguridad en México

 

 

Por: Guillermo Alberto Hidalgo Montes

 

 

En el complejo panorama de seguridad que enfrenta México, caracterizado por la presencia de múltiples actores delictivos, violencia endémica, una campaña para combatir la música que haga apología del delito (que prácticamente condena la narración de los mismo pero que curiosamente no los hechos que la generan) y una percepción ciudadana de inseguridad persistente, se hace imperativo explorar enfoques innovadores que complementen las estrategias tradicionales. Desde la administración del ahora expresidente López Obrador hasta la actual de la Doctora Claudia Sheinbaum, hemos escuchado la expresión “debemos combatir las causas” y esto se debe a que (nos guste o no) el tejido social en México se ha ido dañando desde hace décadas. Pero esto de “combatir las causas” no es tan sencillo como se intenta dejar ver. Es aquí donde aparece una herramienta que, bien utilizada, se vuelve la luz al final del túnel “La zemiología”. ¿What? ¿Qué es eso? Bueno, la zemiología es la ciencia que estudia los daños sociales más allá de las tipificaciones legales, emerge como una herramienta valiosa para comprender y abordar las dinámicas estructurales que subyacen en los fenómenos de violencia y criminalidad. Es decir, va mas allá del derecho, la criminología y la policiología.

 

 

A veces confundida con su hermana (fonéticamente hablando) la semiología, la cual se encarga del estudio de los signos y síntomas de las enfermedades, incluyendo fenómenos espontáneos o provocados, subjetivos y objetivos, locales y generales, funcionales u orgánicos que ocurren en el proceso de la enfermedad. La zemiología (con z), derivada del griego zēmía (daño), se centra en el análisis de los daños sociales que afectan a grandes sectores de la población, pero que no siempre son reconocidos como delitos en los marcos legales tradicionales. Esta disciplina, surgida de la criminología crítica, pone énfasis en cómo las estructuras sociales, económicas y políticas pueden generar daños significativos, como la pobreza, la exclusión y la violencia estructural, que a menudo quedan fuera del alcance del sistema penal convencional (como podrán apreciar se ajusta más a la realidad del México contemporáneo). En el contexto mexicano, donde la violencia y la desigualdad están profundamente arraigadas, la zemiología ofrece una perspectiva que permite identificar y abordar las causas subyacentes de la inseguridad, más allá de los síntomas visibles.

 

 Las aplicaciones prácticas de la zemiología en políticas de seguridad podemos separarlas en tres grandes rubros:

 

a) Identificación de daños estructurales


La zemiología permite reconocer formas de violencia que no siempre son catalogadas como delitos, pero que tienen un impacto profundo en la sociedad. Por ejemplo, la marginación de comunidades enteras, la falta de acceso a servicios básicos o la impunidad en casos de corrupción pueden ser vistos como daños sociales que contribuyen a un entorno propicio para la violencia y la delincuencia, basta analizar zonas donde se extrae hidrocarburo de forma ilegal para darnos cuenta de que en el 90% de los casos encaja perfectamente esta narración en materia social.

 

b) Evaluación de políticas en materia social, penal, criminológica y policiológica


Al enfocarse en los daños sociales, la zemiología proporciona herramientas para evaluar el impacto real de las políticas públicas que se llevan a cabo dentro de una sociedad (no importando el corte de estas). Esto implica analizar si las estrategias implementadas están reduciendo efectivamente los daños estructurales o si, por el contrario, están perpetuando condiciones que favorecen la violencia y la delincuencia.

 

c) Diseño de intervenciones integrales


Incorporar la perspectiva zemiológica en el diseño de políticas que impactan a la población permite desarrollar intervenciones más holísticas (perdón, esa palabra me causa repele, pero es la que más se ajusta en el contexto del presente texto), que aborden tanto los factores inmediatos de la criminalidad como las condiciones estructurales que la alimentan. Esto puede incluir programas de desarrollo social, reformas institucionales y mecanismos de justicia restaurativa

 

Al integrar a la zemiología de forma seria dentro de las políticas del Estado mexicano para reducir los índices de violencia y delincuencia tendríamos beneficios tales como:

 

  • Prevención más efectiva: Al identificar y abordar los daños sociales que subyacen a la criminalidad, es posible prevenir la violencia y la delincuencia de manera más efectiva que mediante enfoques punitivos tradicionales.

 

  • Mejora en la equidad y justicia social: La zemiología promueve una visión de la seguridad que incluye la justicia social, al reconocer y enfrentar las desigualdades que contribuyen a la inseguridad (que es lo que buscamos todos los mexicanos no importando que grupo político ostente el poder).

 

  • Fortalecimiento de la legitimidad institucional: Al atender las causas estructurales de la violencia, las instituciones pueden ganar mayor legitimidad y confianza por parte de la ciudadanía (que mucha falta hace).

 

Para poder generar diagnósticos más certeros utilizando la zemiología debemos entender que las instituciones policiales no pueden acabar con el problema de la violencia en el país (aunque se escuche rudo) debido a que las instituciones policiales (no importa del orden de gobierno que sean: municipal, estatal o federal) no controlan todas las políticas que un Estado implementa. Es decir, solo podrá disminuir algunos factores que generan violencia y delincuencia, pero no todos.

 

Para poder implementar el enfoque zemiológico en las políticas del Estado mexicano necesitamos: 1) Capacitar a personal de seguridad y formuladores de políticas en enfoques zemiológicos para enriquecer su comprensión de los factores estructurales de la violencia. 2)  Fomentar el trabajo conjunto entre expertos en seguridad, sociólogos, economistas y otros profesionales para desarrollar estrategias integrales y por último 3) Establecer mecanismos para evaluar el impacto de las políticas de seguridad en la reducción de daños sociales, ajustando las estrategias según sea necesario (Si no hay evidencia no sirve).

 

La integración de la zemiología en las políticas de seguridad en México ofrece una perspectiva enriquecedora que complementa las estrategias tradicionales (las cuales ya comienzan a verse obsoletas). Al comprender y abordar las dimensiones estructurales de la violencia y la criminalidad, es posible desarrollar intervenciones más efectivas y justas. En un entorno donde los daños sociales juegan un papel crucial en la construcción de realidades de inseguridad, la zemiología se presenta como una herramienta indispensable para la formulación de políticas de seguridad más humanas y eficaces apegadas a evidencias científicas no a creencias y/o suposiciones.

 

hidalgomontes@gmail.com