sábado, 9 de agosto de 2025

 Si pensaba que lo peor que nos podía pasar era el fentanilo…con ustedes: “los nitazenos”

 

Por: Guillermo Alberto Hidalgo Montes

 

El 29 de julio, el diario norteamericano Wall Street Journal (WSJ) publicó una investigación que cimbró a las estructuras sanitarias, de seguridad, así como de procuración de justicia por igual en todo el hemisferio occidental, hablando de una amenaza de una clase de sustancias que poco se había escuchado, pero ya cientos de víctimas había cobrado (verso sin esfuerzo jeje) …”los nitazenos”.

Los nitazenos, también conocidos en los bajos mundos como “super opioides” son un grupo de compuestos desarrollados en la década de 1950 como analgésicos opioides, pero nunca fueron aprobados para su comercialización. Como tales, no eran muy conocidos fuera de los laboratorios de investigación académica. Una característica de estas sustancias es su alta potencia. Por ejemplo, cientos a miles de veces más potentes que la morfina y otros opioides y diez veces más potentes que el fentanilo (Houston…tenemos un problema). En los últimos años, se han detectado varios nitazenos, incluidos “análogos de diseño” en el suministro de drogas ilícitas y se los ha implicado en la mortalidad por sobredosis, principalmente debido a su potencia excepcionalmente alta. En el suministro de drogas callejeras, los nitazenos a menudo se encuentran mezclados con fentanilo u otros agentes, pero su presencia no siempre se revela a los compradores de drogas, quienes tal vez ni siquiera estén familiarizados con los nitazenos por lo que como puede usted intuir estimado lector, no salimos de una para entrar a una peor.

Esta clase de “Super Opioides”, provienen principalmente de China y se están convirtiendo en una grave amenaza para Europa y Estados Unidos, este último país ya de por sí afectado por crisis sanitaria que ha provocado el fentanilo que ha generado tensiones principalmente con China y México (tanto que fue lo que provocó que los cárteles de drogas en México fueran declarados como grupos terroristas con el fin de poder generar incursiones militares selectivas a estos grupos basándose en la “Ley Libertad” o “Freedom Act”).

De acuerdo con datos de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), los nitzenos han sido detectados en países como Bélgica, Eslovenia, Estonia, Irlanda, Letonia, Reino Unido e incluso Canadá y Estados Unidos. Pero que a su vez ha provocado un aumento en el número de muertes por sobredosis. Particularmente porque los narcotraficantes están empezando a mezclar con otras drogas e incluso fármacos falsos, por lo que una persona podría consumirlo sin saberlo.

Los nitazenos ya han matado a cientos de personas en Europa y han obligado a las instituciones policiales, de procuración de justicia, así como a los científicos. A crear las estrategias necesarias para poder detectarlos en tiempo y forma para poder frenar su propagación. Según cifras del Gobierno británico, hasta enero pasado, habían muerto al menos 400 personas en Reino Unido.

Si bien la mayoría de las sobredosis conocidas afectan a los consumidores de heroína, también se han encontrado nitazenos en drogas de fiesta como la cocaína, la ketamina y el éxtasis. En aerosoles nasales y vapeadores ilegales, así como en benzodiacepinas como el “Janat” y el “Valium”. En mayo pasado, 2 jóvenes londinenses murieron tras consumir lo que las autoridades creen que era oxicodona mezclada con nitazenos después de regresar a su casa de una noche de antro. también se reportó la muerte de una joven promesa del canto con tan solo 23 años que consumió medicamento falso contaminado con estas sustancias.

Además del desconocimiento por parte de los consumidores de drogas o de fármacos está la facilidad con la que se pueden conseguir los nitazenos los cuales comparten “ventajas competitivas” para los narcotraficantes como su primo el fentanilo como lo son el precio tan bajo al que se ofertan, así como que se comercializan abiertamente en el mercado en línea.

La administración para el control de drogas (DEA) ha advertido que debido a la relación que mantienen con proveedores chinos, los cárteles mexicanos de la droga podrían empezar a utilizar nitazenos en los productos que llevan hacia Estados Unidos. Mientras que la Agencia Nacional contra el Crimen del Reino Unido (NCA), ha señalado que al ser este un producto tan económico y tan potente, es posible que los criminales busquen utilizarlo para obtener más ganancias de la venta de drogas.

              ¿Estamos a la altura de esta amenaza emergente? ¿Es necesario replantearnos los modelos de seguridad y justicia en la región? ¿el perfil policial debe de evolucionar? Este tipo de retos que generan estas sustancias y la evolución de las organizaciones delincuenciales indican que es hora de generar cambios ¿No cree?

 

hidalgomontes@gmail.com




domingo, 29 de junio de 2025

 México… ¿El nuevo adversario de Estados Unidos?

 

Por: Guillermo Alberto Hidalgo Montes

 

El pasado 25 de junio, la Fiscal General de Estados Unidos de América, Pamela Bondi, sostuvo una reunión en Capitol Hill donde se discutía el presupuesto dentro del Comité de Apropiaciones del Senado, es en este contexto y bajo pregunta expresa del senador Lindsey Graham sobre el papel de Irán y las recientes escaramuzas libradas en contra de Israel así como el papel de Estados Unidos en el bombardeo estratégico en contra de instalaciones nucleares en Irán lo que provocaría acciones (según el Ayatola iraní Alí Jamenei) en contra de ciudadanos norteamericanos. Es aquí donde la fiscal Bondi Hace referencia no nada más a Irán declarando: “Creo que Donald Trump lo ha dicho alto y claro. No nos dejaremos intimidar y mantendremos a Estados Unidos a salvo, gracias al liderazgo del presidente Trump. No solo de Irán, sino también de Rusia, China y México” (todo iba bien hasta el “y México”)

Esa declaración nos pone en un papel muy complicado, ya que no se refiere (al menos en la declaración misma) ni al gobierno mexicano ni a los grupos de la delincuencia organizada del país, sino se refiere al país completo lo que generó una ola de declaraciones de voces preocupadas, nerviosas, molestas y una que otra recordando el árbol genealógico de la fiscal norteamericana.

Sería infantil el negar que México y Estados Unidos no tienen la mejor relación en esos momentos, pero de eso a que nos vean como adversarios hay mucha diferencia. El tema aquí que mucha gente no sabe es que no se refirió a México como adversario de forma gratuita sino por motivos legales, ahí les va el porqué:

Al llamar a México adversario, se estaría colocando a nuestro país en como candidato a la aplicación de la “Ley sobre Adversarios Extranjeros”, la cual data de 1798 la cual habilita al presidente norteamericano en turno a “apresar o deportar a los nativos y ciudadanos de una nación que sea considerada enemiga del Estado” (ya va agarrando forma de donde o porqué dijo lo que dijo “guiño, guiño”)

 México a pesar de todo, es un país que siempre ha entendido que tenemos una relación de vecinos y socios, pero también que tenemos que muchas áreas de oportunidad pero de eso a vernos como adversarios hay un abismo de diferencia. Se entiende la designación de grupos de delincuencia organizada como grupos terroristas ya que incluso en nuestra ley dentro del Código Penal Federal en el artículo 139 también podríamos declararlas de igual forma, pero por temas económicos y políticos nunca se ha hecho (no lo digo yo, cheque el antes citado artículo del CPF) o de la lista de personas vinculadas con la administración mexicana anterior que beneficiaron el lavado de activos para grupos delincuenciales.

Pero la declaración de la fiscal genera mas incertidumbre que certezas, entonces ¿los que nos dedicamos a actividades legales también somos adversarios?, ¿los que hemos colaborado en trabajos de coordinación en temas de seguridad y justicia también somos adversarios?

Claro que a las personas que transgreden la ley, no importa la nacionalidad, se les tiene que perseguir y castigar, me aventuro a decir que al menos en eso el 99% de los mexicanos estamos a favor de ello. Sin embargo, de eso a catalogar a todo un país como “adversario”, son cosas completamente diferentes.

             A esta (en mi opinión) muy desafortunada declaración podemos añadir la respuesta de muchos sectores políticos que hicieron referencia (por vigésima ocasión) al tema del tráfico de armas de Estados Unidos hacia México y pues esa maniobra lo que trata es de evadir la responsabilidad del Estado Mexicano que ha tenido durante décadas, el problema no es Estados Unidos, el problema es México, en los túneles fronterizos u en las aduanas. Es por ahí que ingresan las armas a nuestro territorio. Mientras que no se fortalezcan las aduanas, así como capacidades de las policías locales, este tema continuará y se seguirá culpando a otro como responsable. También debemos entender que cada vez tenemos leyes respecto a las armas de fuego para civiles cada vez más restrictivas lo que resulta en que no todas las armas que cruzan sean para grupos delincuenciales como se nos quiere hacer pensar. Es un hecho que por la presente crisis de inseguridad que nuestro país cruza muchas familias que están optando por comprar un arma de fuego, desgraciadamente en México solo existe una tienda para poder adquirir estos instrumentos la cual se encuentra en Ciudad de México, entonces, el cumplir un trámite hiper burocrático, viajar hasta CDMX, comprar el arma y regresar a tu lugar de origen puede ser una odisea que vuelva el arma hasta 3 veces más cara de lo que nominalmente cuesta por lo que muchos ciudadanos optan por el mercado negro.

             Como colofón a estas reflexiones, es importante entender que, pese a todo, tenemos áreas de oportunidad que debemos aprovechar para mejorar hacia nuestros respectivos países, haciéndonos responsables de lo que a cada uno nos toca como el caso de las adicciones en Estados Unidos o de la violencia para México, pero también es muy importante la relación simbiótica entre nuestros países deseando que las palabras de la Fiscal General hayan sido solo y simplemente desafortunadas.

hidalgomontes@gmail.com




 

miércoles, 18 de junio de 2025

 Análisis Táctico Operativo: del caos al control.

La ciencia policial orientada a la eficiencia operativa

 


Por:  David Posada Munive.

 

 

La seguridad pública enfrenta desafíos complejos, alimentados por grupos y redes criminales cada vez más sofisticadas; tecnologías, subterfugios y lagunas legislativas aprovechadas para perpetrar ilícitos; delitos cada vez más violentos y un entorno urbano en constante transformación. En este escenario, la capacidad de responder con rapidez, precisión y estrategia no es un lujo, sino una necesidad. Es aquí donde una herramienta crucial, pero poco comprendida, se vuelve el diferenciador entre la estrategia y la improvisación, entre la experiencia y la incompetencia. La seguridad pública contemporánea requiere inteligencia y análisis criminal, no solo reacción.

 

El análisis táctico operativo surge como una herramienta pragmática de la inteligencia policial y criminal, en respuesta a una necesidad muy específica: actuar con rapidez y eficacia ante incidentes delictivos graves, relevantes o de “alto impacto”, especialmente en contextos urbanos de alta violencia o criminalidad organizada. Se dice comúnmente en los ámbitos de inteligencia operativa que "la inteligencia es información elevada al grado de certeza, útil para la toma de decisiones" , pero entonces surgen muchas dudas sobre el verdadero grado de certeza que ofrece el análisis táctico operativo cuando la información que se va recolectando en tiempo real no pasa por un proceso riguroso de sistematización y, por tanto, no ofrece certidumbre.

 

La realidad es que la inteligencia criminal y la inteligencia policial ofrecen esta categorización o forma de clasificar la inteligencia en razón de la necesidad información que satisface; es decir, podemos clasificarla en inteligencia básica, porque se trata de requerimientos de inteligencia permanentes y generales que cotidianamente se deben ir generando; inteligencia emergente, porque satisface los requerimientos puntuales y concretos de una organización, presentando el estado de una situación o de un acontecimiento, señalando los riesgos inmediatos y opciones de evolución del contexto en el corto plazo, e inteligencia crítica, porque produce elementos informativos con criterios de validez para la gestión de una crisis, permitiendo tomar decisiones rápidas y acertadas con la información disponible en ese momento, pero otorgándole fiabilidad en virtud del contraste con la inteligencia básica y emergente, como con la fuente de recolección, que comúnmente es directa y cerrada, es decir, no son solo datos, sino cocimiento procesado con valor táctico.

 

¿Qué es el análisis táctico operativo?

 

Se trata de una metodología de inteligencia aplicada que busca apoyar la toma de decisiones inmediatas ante eventos delictivos, especialmente aquellos de alto impacto, como homicidios, secuestros, extorsión o enfrentamientos armados. A diferencia del análisis estratégico (que proyecta tendencias a largo plazo) o el análisis operativo tradicional (que apoya investigaciones en curso), el análisis táctico se concentra en el “aquí y ahora”; su propósito es ofrecer una lectura rápida, integral y contextualizada del incidente: ¿qué pasó?, ¿dónde?, ¿quiénes podrían estar implicados?, ¿hay patrones similares?, ¿existen vínculos con eventos anteriores? Este conocimiento, procesado y entregado en minutos u horas, optimiza y agiliza la reacción de las autoridades, incrementando la probabilidad de detención de responsables, contención del daño y prevención de réplicas.

 

El análisis táctico operativo no es solo una herramienta policial, sino una mirada científica al crimen; es una práctica interdisciplinaria que combina ciencias sociales, criminología, estadística, geointeligencia, análisis criminal, psicología y muchas otras ciencias. Utiliza tecnologías como sistemas de información geográfica (SIG), minería de datos, videovigilancia inteligente y bases de datos criminalísticas, pero su valor no radica únicamente en el hardware tecnológico, sino en la capacidad humana para interpretar la información de forma crítica y convertirla en acciones concretas en el terreno.

 

Un caso ilustrativo es el de ciertos centros de mando en ciudades mexicanas, donde células especializadas en análisis táctico operan las 24 horas. Ante un homicidio registrado por los sistemas de videovigilancia o de emergencia, los analistas monitorean inmediatamente la zona, revisan antecedentes en esa misma zona, cruzan información con detenciones recientes, analizan rutas de escape y generan alertas para patrullas cercanas y unidades de investigación. A menudo, esta respuesta articulada permite capturas en flagrancia o ubicar vehículos utilizados por los probables responsables. Además, cuando se acumulan eventos similares en un perímetro o bajo un mismo modus operandi, el análisis táctico puede anticipar nuevas agresiones y reorientar los despliegues preventivos.

 

Desafíos y horizontes

 

El análisis táctico operativo no está exento de retos: la necesidad de comunicarse en tiempo real y de forma práctica, los riesgos de la interoperabilidad y de comunicación segura,  la fragmentación de bases de datos, la falta de personal capacitado o la resistencia institucional al uso de inteligencia pueden limitar su efectividad. A ello se suma la necesidad de operar bajo estrictos criterios éticos y legales, para evitar violaciones a derechos humanos en el uso de información sensible.

 

Sin embargo, su potencial es innegable. En un país donde muchas investigaciones inician sin pistas claras, contar con herramientas que articulen inteligencia e intervención en tiempo real puede marcar la diferencia entre la impunidad y la justicia. En última instancia, el análisis táctico operativo representa una apuesta por una policiamiento más racional, científico y proactivo. Frente al caos aparente del crimen, propone método; frente a la reacción improvisada, ofrece estrategia. En un contexto donde cada segundo cuenta, este enfoque puede ser, literalmente, una cuestión de vida o muerte; así, el análisis táctico operativo no solo acelera la respuesta ante el delito, sino que transforma la reacción en estrategia, y la incertidumbre en decisiones informadas.



iurisdapomu@gmail.com







miércoles, 4 de junio de 2025

 La urgencia de formar negociadores de crisis en las instituciones policiales mexicanas para la prevención de linchamientos

 

Por: Guillermo Alberto Hidalgo Montes

 

Frente al fracaso de los sistemas sociales, México ha vivido en los últimos años un alarmante aumento en los casos de un tipo de justicia colectiva por mano propia coloquialmente conocida como “linchamientos”. Esta práctica no solo refleja la desconfianza y el hartazgo de la ciudadanía en las instituciones encargadas de las políticas públicas, la seguridad, así como la procuración de justicia. Sin embargo, esta práctica ha sido utilizada muchas veces por la delincuencia organizada con el fin de ocultar sus actividades en algunas comunidades del país. Entre los años 2020 y diciembre de 2024, se registraron más de mil intentos de linchamientos, así como linchamientos efectuados en todo el territorio nacional, con un promedio de más de 254 casos por año. Este fenómeno no solo representa una grave violación a los derechos humanos y el estado de derecho, sino que también evidencia la necesidad urgente de contar con personal policial especializado en negociación de crisis para prevenir estas tragedias y una comprensión por parte de los gobernantes de que los delegados de las secretarías de gobernación no puedes llevar a cabo dichas negociaciones para el control de crisis. Debiéndose limitarse únicamente a las negociaciones de ciertas exigencias mas no las que conllevan la seguridad de la ciudadanía, probables responsables de la comisión de algún delito (victima potencial de linchamientos) y/o involucrados (personas que amenazan con perpetrar el linchamiento).

 

Los linchamientos son catalogados como manifestaciones extremas de violencia colectiva, donde una multitud decide castigar a una persona sin mediar proceso legal alguno. Este acto, además de ser ilegal, socava el estado de derecho y perpetúa un ciclo de violencia difícil de romper. Los linchamientos suelen surgir en contextos donde la población percibe una ausencia o ineficacia de las autoridades para impartir justicia, lo que lleva a las comunidades a tomar la ley en sus propias manos. Sin embargo, hoy en día se ha utilizado este tipo de fenómenos para poder encubrir operaciones ilícitas como puede ser el evitar que ingresen autoridades a poblaciones donde puede haber actividades como robo de hidrocarburo u operaciones de algunas células delictivas.

 

Para ilustrar lo anteriormente expresado, mencionaremos dos casos mediáticamente atendidos (mas no los únicos) que ilustran la gravedad de esta problemática. En marzo de 2024, en Taxco, Guerrero, la desaparición y asesinato de la niña Camila Gómez Ortega provocó la indignación de la comunidad. Ante la percepción de inacción por parte de las autoridades, una turba linchó a una mujer y agredió a dos hombres, que tenían probable implicados en el crimen. Otro caso emblemático ocurrió en noviembre de 2004, en San Juan Ixtayopan, Tláhuac, Ciudad de México, donde tres agentes de la Policía Federal Preventiva fueron linchados por una multitud que los acusó erróneamente de intentar secuestrar a niños. Este hecho evidenció la falta de coordinación entre las autoridades y la desconfianza de la población hacia las instituciones de seguridad.

 

Diversos estudios señalan que los casos de linchamientos en México son consecuencia de una combinación multifactorial de carácter sociológica. La desconfianza en las instituciones de seguridad y procuración de justicia, así como una marcada percepción de impunidad y falta de acceso a servicios institucionales son algunos de los elementos que contribuyen a que la población recurra a la justicia por propia mano. Además, la ausencia de canales efectivos de comunicación entre las autoridades y las comunidades agrava la situación, impidiendo una respuesta oportuna ante situaciones de crisis. Otro factor clave es que en masa, las personas pierden su individualidad y dejan de comportarse como un grupo de individuos para convertirse en una turba, es decir “una multitud, una muchedumbre, un grupo numeroso de personas que se mueve de manera desordenada, alborotada, y a menudo con un comportamiento no regulado”.

 

La presencia de personal policial especializado en negociación de crisis es fundamental para prevenir linchamientos y otros actos violentos. Estos profesionales deben estar capacitados para manejar situaciones de alta tensión, establecer comunicación efectiva con las partes involucradas y desescalar conflictos antes de que se tornen violentos y fuera de control. Expertos de talla internacional como Vince Dalfonzo agente del FBI y uno de los negociadores vivos más importantes actualmente demuestran que las crisis pueden ser: a) expresivas (movidas por sentimientos) como puede ser el asesinato de un niño y la violencia sexual hacia una mujer de la comunidad o b) instrumentales (con el fin de obtener algo como encubrir actividades ilícitas). Otro factor para tomar en cuenta es la de los famosos “rehenes”. No todas las personas retenidas en una crisis son rehenes, estos deben cumplir ciertos criterios de instrumentalización de los mismos por lo que solo el 5% de las personas retenidas en situaciones de crisis son realmente rehenes. Por lo tanto, intentar que personas externas a las instituciones policiales sin formación en la materia se hagan cargo de las negociaciones abre la puerta para que en lugar de tener a un retenido (persona que amenazan con linchar) tengamos dos (el “negociador” de la secretaria de gobernación). Incluso, el mal informar a los medios de comunicación sobre lo ocurrido puede generar un descontrol en la situación que se está llevando a cabo. Hace unos años me tocó estar en el equipo que desarrolló un protocolo contra linchamiento y fue lamentable como un protocolo de seguridad se desvirtuó para volverse un protocolo para que los políticos se cubrieran las espaldas en caso de linchamiento, y la seguridad de la población, de los policías y de las personas retenidas ¡Muy bien gracias! Una persona con 20 años de servicio en alguna policía o en las fuerzas armadas no necesariamente sabe de negociación un criminólogo no necesariamente sabe de negociación (ni se diga un delegado de gobernación) para poder ser negociador de crisis te debes preparar para ser uno. Es decir, cualquier perfil de los antes mencionados funciona, siempre y cuando te especialices en ello.

 

Para fortalecer la capacidad de las corporaciones policiales en la prevención de linchamientos, es necesario implementar políticas públicas, criminológicas y policiológicas enfocadas en la capacitación y profesionalización del personal en negociación de crisis. Además de aprovechar que en la mayoría de los casos las instituciones policiales se vuelven “literalmente” en primer respondiente, es decir, son los primeros en llegar. Sin embargo, eso exige elementos policiales diferentes. El estudio "20 propuestas para una Agenda de Seguridad y Justicia", elaborado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, destaca la importancia de crear policías estatales y municipales bien formadas, surgidas de una genuina carrera policial, bien remuneradas y con derechos laborales adecuados. Además, se propone diseñar un modelo de investigación criminal que establezca las bases mínimas y la estructura para el funcionamiento del sistema penal, lo que permitiría una respuesta más efectiva ante situaciones de crisis.

 

Los linchamientos en México son una manifestación alarmante de la desconfianza ciudadana en las instituciones políticas, de seguridad, así como de procuración de justicia, pero también se han convertido en herramienta de grupos delincuenciales muy efectiva y mediática. Para prevenir estas tragedias, es imperativo contar con personal policial especializado en negociación de crisis, capaz de intervenir de manera oportuna y efectiva. La implementación de políticas públicas criminológicas y policiológicas enfocadas en la capacitación y profesionalización de las instituciones policiales es un paso fundamental para restaurar la confianza de la ciudadanía en las instituciones y garantizar el respeto al estado de derecho. Los linchamientos en México se han convertido en un grito que nos dice que es momento de actuar con inteligencia, estrategia y humanidad. Profesionalizar a policías como negociadores, generar protocolos claros y concretos para estos casos y equipar correctamente a los negociadores con el equipo necesario para realizar esa función son, quizá, unas de las decisiones más urgentes y menos discutidas en la agenda nacional de seguridad.


Porque en México no puede haber lugar para más linchamientos. Ni por enojo, ni por abandono y mucho menos por complicidad.

 

hidalgomontes@gmail.com






lunes, 28 de abril de 2025

 Entre la precariedad y el deber: la otra trinchera de la policía mexicana


Por: Guillermo Alberto Hidalgo Montes

Cuando el policía primero Ramírez (doce años en la corporación municipal de Zacatecas) termina un turno de 24 horas, no regresa a casa para poder dormir y descansar de una larga jornada: toma un taxi y se convierte en chofer por aplicación para completar el gasto familiar. Lo triste, es que este pasaje no es parte de una serie de televisión o de un capítulo de “La Rosa de Guadalupe” y lamentablemente, su historia no es la excepción; es la norma silenciosa de miles de policías (hombres y mujeres) que operan en condiciones poco dignas mientras se les exige enfrentar uno de los contextos de violencia más complejos del hemisferio sin la formación o profesionalización necesaria, en instituciones muchas veces llenas de mandos coludidos con la delincuencia y con una comunidad poco empática con el servicio policial y con el respeto a las normas, porque todos queremos que se cumpla la ley...pero sobre las mulas de mi compadre.

Sueldos que no alcanzan

El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) recomienda un “ingreso digno” de $16,688 mensuales para la escala básica. Sin embargo, tres de cada cuatro policías municipales cobran menos que esa cifra y un 10 % percibe incluso menos de $5,000 pesos (Animal Político, 23/04/25). El Censo Nacional de Seguridad Pública Estatal 2023 del INEGI muestra que solo 8 % de los elementos estatales supera los $25,000 mensuales. Tales rangos quedan por debajo de la línea de bienestar urbano estimada por el CONEVAL (~$14 400 en 2025), lo que obliga a los uniformados a buscar segundos empleos, endeudarse o peor aún…corromperse.

Jornadas que pasan factura

El modelo 24×24 —trabajar un día completo y “descansar” otro— sigue siendo el régimen predominante: al menos 34 % de los elementos lo reporta (Causa en Común, ¿Quién cuida al policía?). Otros turnos, como 12×24 o 24×48, tampoco respetan las ocho horas constitucionales (que también coincide con los estándares internacionales recomendados). Resultado: semanas que pueden superar las 80 horas efectivas, con repercusiones directas en fatiga operativa, accidentes viales y decisiones críticas bajo presión y también pueden derivar en el uso de sustancias prohibidas para tratar de estar atento la jornada completa. Aquí es prudente la pregunta ¿Se puede estar en los 5 sentidos por 24 horas sin parar? ¿Podría ser entonces (bajo ciertas circunstancias) el uso de cierto tipo de drogas un riesgo laboral? Es decir, las instituciones que tienen jornadas muy saturadas ¿podrían estar orillando a sus elementos al uso de drogas ilícitas?.

Prestaciones incompletas

Menos de 70% de los policías municipales recibe vacaciones pagadas y aguinaldo; la mitad carece de seguro de vida y apenas 7% tiene acceso a créditos para vivienda (INEGI, ENECAP 2023). En materia de salud, entre 20 y 50% de los elementos policiales están afiliados al IMSS o ISSSTE; el resto depende de consultorios privados o de los escasos servicios médicos internos. Esta precariedad erosiona la vocación de carrera: la rotación anual supera 10% en varias entidades, lo que dispara los costos de reclutamiento y deja zonas descubiertas. Resultaría más barato para las instituciones paquetes solidos de prestaciones que alzas directas a los sueldos además que se aseguraría de forma indirecta a las familias de los policías lo que incidiría directamente en la disminución de probabilidades de generar actos de corrupción puesto que “la familia está cubierta y si cometo un acto indebido puedo poner en riesgo la seguridad de mis hijos”

 

Riesgo extremo, equipo vencido

Ser policía en México implica un peligro cotidiano: en los últimos dos años han sido asesinados más de 650 policías, un promedio de uno cada día y medio (registro hemerográfico de Causa en Común). Pese a ello, el 75% de los chalecos balísticos en uso está caducados o fuera de norma balística, según la Auditoría Superior de la Federación. La tasa de mortalidad policial (132 por cada 100 000) multiplica por quince la de sus pares en Estados Unidos. Hay una influencia negativa por parte de los medios de comunicación, las series policiales generan falsas expectativas a jóvenes que creen que el servicio policial es fácil y lleno de glamour. Sin embargo, es una profesión sumamente riesgosa y demandante lo que genera que un porcentaje alto de nuevos ingresos duren no mas de un par de años en las instituciones.

Capacitación y certificación parcial

El Certificado Único Policial (CUP) —que acredita control de confianza, formación inicial y evaluación de desempeño— cubre hoy 83 % del estado de fuerza, de acuerdo con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. Entidades como Puebla o Veracruz rondan 40%; otras, como Campeche, presumen 100%. Mientras falte personal certificado, se profundiza la brecha entre el deber ser y la operación real y desgraciadamente, en muchas ocasiones, estos exámenes están manoseados para perjudicar y/o beneficiar a ciertas personas, los que hemos trabajado dentros de las filas de las instituciones policiales conocemos casos de compañeros dedicados y vocación de servicio que han sido separados por “reprobar” exámenes de control de confianza peeeeeeeeeeeeeeeeeero sabemos de personas que no deberían tener uniforme y los aprueban. Es necesaria una reingeniería a nivel nacional en materia de control de confianza. Si realmente funcionaran ¿Cómo nos explicamos que frecuentemente son detenidos policías coludidos con la delincuencia que curiosamente aprueban sus controles de confianza?

El impacto en la seguridad

La ecuación es clara: bajos sueldos + jornadas extenuantes + equipo insuficiente = menor desempeño y más corrupción de supervivencia. Cuando un elemento policial debe elegir entre hacer horas extra no pagadas o aceptar “mordidas” que complementen su salario, el incentivo perverso salta a la vista. A ello se suma la desconfianza ciudadana: según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad (ENVIPE 2024), 55% de la población sigue creyendo que la policía abusa de la fuerza o es corrupta. Precariedad y mala imagen retroalimentan el círculo vicioso.

¿Hay salida?

Sí, pero requiere decisión política y dinero contante (nos guste o no):

  1. Homologación salarial vinculada al costo de la vida regional y financiada con un fondo federal de aportaciones etiquetado exclusivamente a nómina.
  2. Jornadas de 8×16 supervisadas por inspecciones laborales sorpresa.
  3. Cobertura universal de salud y retiro (cada policía con IMSS/ISSSTE y un seguro de vida colectivo) costeada vía fideicomiso tripartito (Federación-Estado-Municipio).
  4. Renovación estructurada de equipo policial
  5. CUP al 100% como condición para que los estados (y a su vez municipios) reciban recursos federales de seguridad.
  6. Programa nacional de salud mental que incluya detección temprana de estrés post-traumático y seguimiento psicológico.

Al igual que un médico mal pagado o un piloto extenuado, un policía en precariedad pone en riesgo no solo su vida, sino la de todos. Dignificar la carrera policial no es un lujo; es la cláusula mínima de un contrato social que prometimos cuando, democracia en mano, les entregamos la misión de protegernos.

Uno de los debates más longevos que hay en materia de seguridad es si los policías somos guardianes o guerreros. Y uno de mis mentores en materia de pandillas, Tony "Pac Man" Moreno, quien fue uno de los primeros investigadores en la materia y su vida profesional fue parcialmente dramatizada para hacer la película de “Colors” con Sean Penn y Robert Duval (los invito a que la vean) en uno de sus últimos libros Cop Spirit explica lo ridículamente inservible que es reducir el servicio policial a solo estas dos funciones, cuando son solo dos “sombreros” (así lo refiere el no me vean con ojos raros) de los mucho que el policía usa en servicio. “Eres guardián y de repente hay un choque, te quitas el sobrero de guardián y te pones el de paramédico, hay un problema legal te pones el sombrero de abogado; un problema de salud mental, el de psicólogo y así sucesivamente”. Por lo que un elemento policial se vuelve el ser más multifacético dentro de una sociedad por lo que la remuneración debería ser acorde a sus servicios. Y por favor, respete la norma, no podemos quejarnos del servicio policial si pretendemos que la ley se use a discreción… ¿Se le hace muy caro $3,000 pesos por pasarse un alto? Fácil, pague su multa y no se lo vuelva a pasar y ¡listo! Ya no lo vuelve a hacer ¿Muy delicadito porque se puso altanero con el o la policía y golpeo a uno, situación que le hizo acreedor a un método de control y después a la aplicación de un dispositivo de restricción como las esposas? Respete al policía. Somos servidores públicos, no nanas ni sparrings.

hidalgomontes@gmail.com




miércoles, 23 de abril de 2025

 La Hoplología, ciencia ignorada en la formación y profesionalización policial en México

 

Por: Guillermo Alberto Hidalgo Montes

 

En el contexto actual de México, donde las fuerzas policiales enfrentan desafíos complejos y multifacéticos, es imperativo explorar otras ciencias y disciplinas que enriquezcan la formación y profesionalización de los cuerpos de seguridad. Una de estas ciencias es la hoplología, el estudio de la conducta combativa humana, que ofrece perspectivas valiosas para entender y mejorar las prácticas policiales.

¿Qué es la hoplología?

La hoplología, es la ciencia que estudia el comportamiento y rendimiento humano en situaciones (hablando únicamente desde el punto de vista del servicio policial) de uso de la fuerza, tanto armado como desarmado. También estudia 1) cómo luchan las personas, 2) por qué lo hacen, 3) cómo las diferentes culturas han manifestado estas conductas, 4) el desarrollo de armas, armaduras y otras herramientas de uso de las fuerza, así como 5) el desarrollo de la cultura de la lucha.

La hoplología puede dividirse en a) conductual, la cual analiza los factores psicológicos y fisiológicos que afectan el rendimiento en el uso de la fuerza y por otro lado b)tecnológica, que estudia el desarrollo de armas, armaduras y herramientas para (en caso del servicio policial) hacer cumplir la ley.

La palabra hoploogía derivada del griego “hoplon” (arma) y “logos” (estudio). Fundada por el explorador y lingüista Sir Richard Burton en el siglo XIX y desarrollada académicamente por Donn F. Draeger en la década de 1960 (así que nuevo, no es), la hoplología examina cómo las culturas desarrollan sistemas de combate, las motivaciones detrás de la violencia y las respuestas humanas en situaciones de conflicto.

Dentro del servicio policial se empezó a hablar abiertamente de este tema hasta que autores e investigadores con antecedentes dentro del servicio militar o de aplicación de la ley como el teniente coronel David Grossman con su obra “sobre el combate”, Michael Brave, del Use of Force Institute (quien es a mediados de los 90 quien introduce la materia de uso de la fuerza de forma práctica a México), la empresa Taser (hoy Axon) desde mediados de los 80 y el Doctor William Lewinski de Force Science (por solo mencionar algunos) impulsan la importancia de este tema dentro del servicio policial.

La aplicación de la hoplología en la formación y servicio policial podemos dividirla en tres grandes pilares

a) Comprensión de la conducta agresiva y/o de supervivencia

Permite a los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley entender las raíces culturales y psicológicas de la violencia, facilitando una mejor interpretación de las situaciones de riesgo y una respuesta más adecuada de ellos, pero también de lo que sucede dentro de la cabeza y el cuerpo del agresor.

b) Desarrollo de tácticas de intervención

Al estudiar diferentes sistemas de uso de la fuerza y sus aplicaciones, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley pueden adquirir habilidades tácticas más efectivas y adaptables a diversos escenarios, mejorando su capacidad de respuesta ante amenazas a través de entrenamiento basado en la realidad, generando evidencias e indicadores de los mismos con el fin de poder evitar futuras cicatrices de entrenamiento[i].

c) Fortalecimiento de la disciplina y la ética

Enfatiza la importancia de la disciplina, el autocontrol y la ética en situaciones de uso de la fuerza, valores que son esenciales para el ejercicio responsable del servicio policial.

               El integrar dentro de las políticas y estándares en el estudio e impartición de la hiplología en la formación y profesionalización policial nos permitirá obtener los siguientes beneficios:

·       Mejoramiento en la toma de decisiones: Una comprensión profunda del comportamiento agresivo y/o de supervivencia permite a los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley tomar decisiones más informadas, apegadas al andamiaje legal existente y efectivas en situaciones de alto riesgo.

  • Reducción del uso excesivo de la fuerza: Al entender las dinámicas de confrontación, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley pueden aplicar técnicas de desescalada más eficaces, minimizando la necesidad de recurrir a la fuerza.
  • Incremento en la confianza ciudadana: Una policía mejor preparada y más consciente de su rol en la sociedad contribuye a fortalecer la confianza y la cooperación de la comunidad.

La hoplología ofrece una perspectiva única y enriquecedora para la formación y profesionalización de los servicios policiales en México. Al comprender mejor la naturaleza del comportamiento agresivo y las dinámicas de la violencia, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley pueden desempeñar su labor de manera más efectiva, ética y segura. Integrar esta disciplina en las políticas de formación policial no solo mejora las capacidades operativas, sino que también contribuye a construir una relación más sólida y de confianza con la ciudadanía por lo que se vuelve imperante:

  • Incorporación en los planes de formación y educación continua: Integrar módulos de hoplología en las academias de policía para proporcionar una formación más completa y contextualizada.
  • Capacitación continua: Ofrecer talleres y cursos de actualización en hoplología para mantener a los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley al día con las últimas investigaciones y prácticas.
  • Colaboración interdisciplinaria: Fomentar la cooperación entre expertos en hoplología, policiología, derecho, criminología, medicina y psicología para desarrollar programas de formación y profesionalización integrales.

 

hidalgomontes@gmail.com






 Zemiología: una mirada crítica para fortalecer las políticas de seguridad en México

 

 

Por: Guillermo Alberto Hidalgo Montes

 

 

En el complejo panorama de seguridad que enfrenta México, caracterizado por la presencia de múltiples actores delictivos, violencia endémica, una campaña para combatir la música que haga apología del delito (que prácticamente condena la narración de los mismo pero que curiosamente no los hechos que la generan) y una percepción ciudadana de inseguridad persistente, se hace imperativo explorar enfoques innovadores que complementen las estrategias tradicionales. Desde la administración del ahora expresidente López Obrador hasta la actual de la Doctora Claudia Sheinbaum, hemos escuchado la expresión “debemos combatir las causas” y esto se debe a que (nos guste o no) el tejido social en México se ha ido dañando desde hace décadas. Pero esto de “combatir las causas” no es tan sencillo como se intenta dejar ver. Es aquí donde aparece una herramienta que, bien utilizada, se vuelve la luz al final del túnel “La zemiología”. ¿What? ¿Qué es eso? Bueno, la zemiología es la ciencia que estudia los daños sociales más allá de las tipificaciones legales, emerge como una herramienta valiosa para comprender y abordar las dinámicas estructurales que subyacen en los fenómenos de violencia y criminalidad. Es decir, va mas allá del derecho, la criminología y la policiología.

 

 

A veces confundida con su hermana (fonéticamente hablando) la semiología, la cual se encarga del estudio de los signos y síntomas de las enfermedades, incluyendo fenómenos espontáneos o provocados, subjetivos y objetivos, locales y generales, funcionales u orgánicos que ocurren en el proceso de la enfermedad. La zemiología (con z), derivada del griego zēmía (daño), se centra en el análisis de los daños sociales que afectan a grandes sectores de la población, pero que no siempre son reconocidos como delitos en los marcos legales tradicionales. Esta disciplina, surgida de la criminología crítica, pone énfasis en cómo las estructuras sociales, económicas y políticas pueden generar daños significativos, como la pobreza, la exclusión y la violencia estructural, que a menudo quedan fuera del alcance del sistema penal convencional (como podrán apreciar se ajusta más a la realidad del México contemporáneo). En el contexto mexicano, donde la violencia y la desigualdad están profundamente arraigadas, la zemiología ofrece una perspectiva que permite identificar y abordar las causas subyacentes de la inseguridad, más allá de los síntomas visibles.

 

 Las aplicaciones prácticas de la zemiología en políticas de seguridad podemos separarlas en tres grandes rubros:

 

a) Identificación de daños estructurales


La zemiología permite reconocer formas de violencia que no siempre son catalogadas como delitos, pero que tienen un impacto profundo en la sociedad. Por ejemplo, la marginación de comunidades enteras, la falta de acceso a servicios básicos o la impunidad en casos de corrupción pueden ser vistos como daños sociales que contribuyen a un entorno propicio para la violencia y la delincuencia, basta analizar zonas donde se extrae hidrocarburo de forma ilegal para darnos cuenta de que en el 90% de los casos encaja perfectamente esta narración en materia social.

 

b) Evaluación de políticas en materia social, penal, criminológica y policiológica


Al enfocarse en los daños sociales, la zemiología proporciona herramientas para evaluar el impacto real de las políticas públicas que se llevan a cabo dentro de una sociedad (no importando el corte de estas). Esto implica analizar si las estrategias implementadas están reduciendo efectivamente los daños estructurales o si, por el contrario, están perpetuando condiciones que favorecen la violencia y la delincuencia.

 

c) Diseño de intervenciones integrales


Incorporar la perspectiva zemiológica en el diseño de políticas que impactan a la población permite desarrollar intervenciones más holísticas (perdón, esa palabra me causa repele, pero es la que más se ajusta en el contexto del presente texto), que aborden tanto los factores inmediatos de la criminalidad como las condiciones estructurales que la alimentan. Esto puede incluir programas de desarrollo social, reformas institucionales y mecanismos de justicia restaurativa

 

Al integrar a la zemiología de forma seria dentro de las políticas del Estado mexicano para reducir los índices de violencia y delincuencia tendríamos beneficios tales como:

 

  • Prevención más efectiva: Al identificar y abordar los daños sociales que subyacen a la criminalidad, es posible prevenir la violencia y la delincuencia de manera más efectiva que mediante enfoques punitivos tradicionales.

 

  • Mejora en la equidad y justicia social: La zemiología promueve una visión de la seguridad que incluye la justicia social, al reconocer y enfrentar las desigualdades que contribuyen a la inseguridad (que es lo que buscamos todos los mexicanos no importando que grupo político ostente el poder).

 

  • Fortalecimiento de la legitimidad institucional: Al atender las causas estructurales de la violencia, las instituciones pueden ganar mayor legitimidad y confianza por parte de la ciudadanía (que mucha falta hace).

 

Para poder generar diagnósticos más certeros utilizando la zemiología debemos entender que las instituciones policiales no pueden acabar con el problema de la violencia en el país (aunque se escuche rudo) debido a que las instituciones policiales (no importa del orden de gobierno que sean: municipal, estatal o federal) no controlan todas las políticas que un Estado implementa. Es decir, solo podrá disminuir algunos factores que generan violencia y delincuencia, pero no todos.

 

Para poder implementar el enfoque zemiológico en las políticas del Estado mexicano necesitamos: 1) Capacitar a personal de seguridad y formuladores de políticas en enfoques zemiológicos para enriquecer su comprensión de los factores estructurales de la violencia. 2)  Fomentar el trabajo conjunto entre expertos en seguridad, sociólogos, economistas y otros profesionales para desarrollar estrategias integrales y por último 3) Establecer mecanismos para evaluar el impacto de las políticas de seguridad en la reducción de daños sociales, ajustando las estrategias según sea necesario (Si no hay evidencia no sirve).

 

La integración de la zemiología en las políticas de seguridad en México ofrece una perspectiva enriquecedora que complementa las estrategias tradicionales (las cuales ya comienzan a verse obsoletas). Al comprender y abordar las dimensiones estructurales de la violencia y la criminalidad, es posible desarrollar intervenciones más efectivas y justas. En un entorno donde los daños sociales juegan un papel crucial en la construcción de realidades de inseguridad, la zemiología se presenta como una herramienta indispensable para la formulación de políticas de seguridad más humanas y eficaces apegadas a evidencias científicas no a creencias y/o suposiciones.

 

hidalgomontes@gmail.com