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domingo, 31 de agosto de 2025

 A un año de la actual administración federal ¿hacia dónde vamos en materia de seguridad?

 

Por: hidalgomontes@gmail.com

 

A un año ya de la llegada al poder de la presidenta Claudia Sheinbaum, más allá de los ritos políticos que cada año se llevan a cabo para realizar “cortes de caja” y el envío de notables generadores de violencia mexicanos hacia Estados Unidos se vuelve necesario reflexionar ¿hacia dónde vamos? Y esta pregunta podemos aplicarla a muchos rubros, pero nos enfocaremos en el de la seguridad.

A 365 días del cambio de administración federal ha quedado claro el golpe de timón que se ha dado en el tema que, junto con la salud, se volvío el talón de Aquiles de los que antecedieron la administración de la mandataria mexicana don el “Abrazos y no balazos” agrando la ya lastimosa crisis en la cual el país se encontrara antes de la llegada de la llamada “cuarta transformación”

              No sería justo negar los logros que se han alcanzado como la disminución de homicidios donde el promedio diario de homicidios dolosos ha mostrado una tendencia a la baja en los últimos meses, con un registro de 72 homicidios diarios en el sexenio actual hasta agosto de 2025, lo que representa una disminución significativa respecto al sexenio anterior. 

Otros ilícitos como el robo de vehículos ha registrado una reducción importante en el robo de vehículos, con un promedio de 98.8 vehículos diarios robados con violencia en junio de 2025, una disminución del 33.5% respecto a octubre de 2024. 

              Desgraciadamente no todo es miel sobre hojuelas, ya que, aunque la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) de 2024 indica que, en 2023, el 27.5% de los hogares tuvo al menos una víctima de un delito y que los delitos que más afectan a la población son el fraude, el robo o asalto en calle o transporte público, y la extorsión. La verdad es que las cifras no encajan con la palpable ola de violencia que en todo el territorio nacional se vive.

Sin embargo, a las halagadoras cifras que sí, demuestran cierta mejoría, se ponen en duda ciertos métodos del cómo se obtienen. Por ejemplo, en homicidios, donde estos han disminuido curiosamente en casi en la misma cantidad que las desapariciones han aumentado así como el uso de la categoría “Otros delitos que atentan contra la vida” que pareciera que se utiliza para diluir la cantidad de homicidios ocurridos en el país.

Y si a lo anterior le sumamos que, un alto porcentaje de los delitos (más del 90%) en 2024, no se denuncia o la autoridad no inicia una carpeta de investigación, lo que se conoce como la "cifra oculta". Así que en cifras vamos bien peeeeeeeeero (porque siempre existe negrito en el arroz) no se basa con la completa realidad nacional.

La actividad de la delincuencia organizada siegue siendo la principal causa de homicidios y violencia con armas de fuego en el país, y se estima que su proporción en los homicidios ha crecido considerablemente.

A pesar de los datos antes primeramente expuestos, la percepción de inseguridad sigue siendo alta, y en 2024, el crimen se identificó como el mayor problema crítico por el 68% de los encuestados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ente del cual depende la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) antes mencionada.

En esta ocasión, estoy utilizando solo este instrumento de medición para que, basándonos en los datos oficiales, se pueda comprender la necesidad de la reflexión que se necesita en materia de seguridad.

¿Ha habido avances considerables? Si respecto a la estrategia anterior ¿Se deben redoblar esfuerzos? La respuesta es un rotundo ¡sí! Aquí el problema yace que hay regiones del país donde se están cometiendo los mismos errores del pasado. Se debe apostar por la prevención de la violencia y la delincuencia, así como en el fortalecimiento de las policías locales en lugar de fortalecer las estatales o nacionales ¿Por qué sostengo esto? Bueno es debido a que, con cifras del Observatorio Nacional Ciudadano (ONC), de los delitos denunciados, aproximadamente 17.76 % de las víctimas corresponden al fuero federal, mientras que 82.24 % pertenecen al fuero común. Por lo que sostengo que, mientras no le apostemos a generar estrategias de prevención de la violencia y la delincuencia, así como profesionalizar y equipar a los servicios policiales en el orden local no podremos tener resultados palpables para el año dos de esta actual administración federal y no sé qué piensen ustedes, pero ya la situación se siente insostenible a un mediano plazo.

hidalgomontes@gmail.com

domingo, 17 de agosto de 2025

 ¿Una Academia Nacional de Seguridad Pública en México es viable?

 

Por: Guillermo Alberto Hidalgo Montes

 

El pasado 22 de julio, el Gobierno de México anunció con bombo y platillos la creación de una Academia Nacional de Seguridad Pública (ANSP) para formar mandos, titulares de seguridad, personal operativo y perfiles de investigación bajo estándares unificados. De acuerdo con los comunicados y coberturas de ese día, la primera generación arrancaría en agosto con una malla común para policías y operadores de procuración de justicia, y un énfasis en principios éticos y visión centrada en las personas.

 

La futura ANSP se enmarca en la Estrategia Nacional de Seguridad Pública 2024–2030, que contiene cuatro ejes rectores: 1) atención a causas, 2) consolidación de la Guardia Nacional, 3) fortalecimiento de inteligencia e 4) investigación y coordinación absoluta con estados y municipios. La academia es una pieza del eje de profesionalización y estandarización del sistema policiológico y de procuración de justicia. Sin embargo, esta idea no es nueva y no ha sido la primera vez que se trata de generar una institución con dichas características, pero… ¿Por qué se ha fracasado anteriormente?

 

a) Fragmentación institucional: demasiadas “escuelas”, pocos estándares

 

México no carece de centros de capacitación: al contrario, existen decenas de Instancias de Profesionalización en Seguridad Pública (IPSP) registradas ante el SESNSP, con academias municipales, estatales y universidades de seguridad que funcionan con capacidades y calidades disparejas. Esa dispersión es el síntoma de un modelo atomizado, difícil de supervisar y con costos de coordinación elevados.

 

Para corregir la heterogeneidad, desde 2017 existen Consejos Académicos Regionales que deberían armonizar contenidos; aun así, su operación ha sido intermitente y dependiente del impulso político del momento. Sin embargo, se han convertido en reuniones donde se mide el ego de los titulares de las instituciones y donde se llegan a acuerdos que quedan en letra muerta (yo lo viví nadie me lo contó).

 

b) Currícula desalineadas y ejecución desigual del Programa Rector

 

El Programa Rector de Profesionalización (PRP) define contenidos mínimos de formación inicial y continua. Pero su actualización (2019–2025) no siempre se ha traducido en implementación homogénea en aula y campo; la actualización instruyó aplicar los nuevos contenidos a más tardar en enero de 2024, pero varios estados avanzaron a ritmos distintos. Además, se tiene cierto temor a poner en la mesa el tema de las amenazas emergentes como: drones, fentanilo, lavado de activos con criptomonedas, amenazas explosivas entre otras.

 

c) Certificación incompleta del personal en activo

 

La norma exige que cada policía cuente con Certificado Único Policial (CUP) —que acredita control de confianza, competencias básicas y desempeño—. Al 31 de diciembre de 2024, solo 88.2% del personal estatal contaba con CUP vigente, un rezago relevante para un estándar que debería ser universal. En instituciones jóvenes como la Guardia Nacional, la magnitud del reto fue explícitamente reconocida por la propia administración.

 

d) Debilidades andragógicas persistentes

 

En la literatura académica latinoamericana se documentan déficits en la enseñanza-aprendizaje policial, sesgos corporativos y poca evaluación formativa, lo que merma el tránsito de contenidos normativos a desempeño en calle. México no es la excepción: estudios en SciELO subrayan la necesidad de integrar derechos humanos, ética pública y evaluación continua con diagnósticos serios en centros educativos policiales.

 

Redondeando la idea, no se ha fallado en “la idea” de profesionalizar a las instituciones policiales, sino el cómo: un mosaico de academias sin un marco único de calidad; currícula que cambian sin aseguramiento andragógico; y un estándar, el Certificado Único Policial (CUP) aún no universal.

 

De los insumos públicos puede inferirse que la ANSP apunta a: I) unificar estándares curriculares y de evaluación, II) alinear la formación inicial y continua con el PRP, III) vincular investigación criminal, inteligencia y justicia cívica al aula, y IV) certificar (o recertificar) bajo criterios nacionales, reduciendo los “huecos” que deja la fragmentación. Todo ello está alineado con los ejes de la Estrategia Nacional aprobada en

 

Instituciones como la Academia Nacional del Buró Federal de Investigaciones (EUA), la Escuela Nacional de Policía (Ávila) y Centro Universitario de la Policía (España), la École Nationale Supérieure de la Police Francia, la Academia Nacional de Seguridad Pública (El Salvador) son ejemplos vivos de que iniciativas así son necesarias y viables siempre y cuando se cumplan algunas condiciones como:

 

a)      Gobernanza académica. Un Consejo Académico Nacional con representación estatal y local con base a expertos con experiencia real y probada en seguridad que apruebe mallas, abra procesos de evaluación externa y publique reportes anuales de resultados (tasa de certificación, deserción, desempeño en competencias básicas, queja ciudadana), en sintonía con el Programa Rector de Profesionalización (PRP) y con los Consejos Regionales ya normados

 

b)      Alineación total con el CUP y metas públicas. La ANSP debería fijar metas mensuales para llevar el CUP de 88.2% a 100% en 18–24 meses, con cursos equivalentes y recertificación por módulos, priorizando plantillas operativas estatales y municipales.

 

c)      Universitarizar sin burocratizar. Firmar convenios marco con universidades públicas para doble titulación, créditos transferibles y investigación aplicada en temas policiales (fuerza, comunicación en crisis, DDHH, justicia cívica). La evidencia europea sugiere que la calidad depende de estándares evaluables y entrenamiento basado en escenarios que simulan la carga psicofisiológica del servicio.

 

d)      Malla modular nacional con 30% de práctica supervisada. Tomar como referencia Ávila y ENSP: bloque común nacional (legalidad, uso de la fuerza, investigación y cadena de custodia, violencia de género, proximidad y mediación), con pasantías obligatorias y evaluación por rubricas estandarizadas.

 

e)      Escalafón vinculado a formación y desempeño. El ascenso debe exigir resultados de evaluación y acreditación de competencias, más allá de antigüedad, como documentan prácticas de ascenso en la ENP española y no como pasa actualmente a través de procesos poco transparentes donde ascienden amigos, compromisos y/o compadres.

 

f)        Transparencia de datos. Publicar datasets trimestrales: avance de certificación, número de cursos, tasa de aprobación/reprobación.

 

g)      Formación en derechos humanos y ética pública con evaluación auténtica (no solo memorística), siguiendo recomendaciones regionales para pasar del discurso al desempeño.

 

¿Cuáles son los riesgos? (porque los hay)

 

  1. Centralizar sin capacidad operativa. Si la ANSP no logra capilaridad (sedes regionales y alianzas locales), puede convertirse en un cuello de botella. La red regional ya prevista en norma debe activarse como extensión de la academia nacional.

 

  1. Politización y vaivenes sexenales. La experiencia comparada enseña que la estabilidad proviene de dar autonomía técnica a la academia y vincularla a universidades con reglas de aseguramiento de calidad (cosa que en nuestro México pocas veces ocurre)

 

  1. Brecha entre currículo y calle. Sin práctica basada en realidad o RBT (por sus siglas en inglés) y evaluación en servicio, los contenidos no se traducen en menos abusos o mejores investigaciones.

 

  1. CUP como trámite. Si el certificado no se liga a competencias observables y desempeño, será un requisito formal más. La propia reflexión institucional sobre el CUP advierte la carga de certificar plantillas numerosas sin perder calidad.

 

Esta propuesta no inventa la profesionalización; centraliza y eleva el listón. Si se implementa con gobernanza académica robusta, metas públicas de certificación y alianzas universitarias, puede corregir tres fallas históricas: fragmentación, desalineación curricular y evaluación laxa. La evidencia señala que centralización con estándares, universitarización, entrenamiento realista y evaluación transparente son la mezcla que más correlaciona con mejoras en desempeño y legitimidad y nuestras policías y nuestro México ya se lo merecen.

 

hidalgomontes@gmail.com

 


sábado, 9 de agosto de 2025

 Si pensaba que lo peor que nos podía pasar era el fentanilo…con ustedes: “los nitazenos”

 

Por: Guillermo Alberto Hidalgo Montes

 

El 29 de julio, el diario norteamericano Wall Street Journal (WSJ) publicó una investigación que cimbró a las estructuras sanitarias, de seguridad, así como de procuración de justicia por igual en todo el hemisferio occidental, hablando de una amenaza de una clase de sustancias que poco se había escuchado, pero ya cientos de víctimas había cobrado (verso sin esfuerzo jeje) …”los nitazenos”.

Los nitazenos, también conocidos en los bajos mundos como “super opioides” son un grupo de compuestos desarrollados en la década de 1950 como analgésicos opioides, pero nunca fueron aprobados para su comercialización. Como tales, no eran muy conocidos fuera de los laboratorios de investigación académica. Una característica de estas sustancias es su alta potencia. Por ejemplo, cientos a miles de veces más potentes que la morfina y otros opioides y diez veces más potentes que el fentanilo (Houston…tenemos un problema). En los últimos años, se han detectado varios nitazenos, incluidos “análogos de diseño” en el suministro de drogas ilícitas y se los ha implicado en la mortalidad por sobredosis, principalmente debido a su potencia excepcionalmente alta. En el suministro de drogas callejeras, los nitazenos a menudo se encuentran mezclados con fentanilo u otros agentes, pero su presencia no siempre se revela a los compradores de drogas, quienes tal vez ni siquiera estén familiarizados con los nitazenos por lo que como puede usted intuir estimado lector, no salimos de una para entrar a una peor.

Esta clase de “Super Opioides”, provienen principalmente de China y se están convirtiendo en una grave amenaza para Europa y Estados Unidos, este último país ya de por sí afectado por crisis sanitaria que ha provocado el fentanilo que ha generado tensiones principalmente con China y México (tanto que fue lo que provocó que los cárteles de drogas en México fueran declarados como grupos terroristas con el fin de poder generar incursiones militares selectivas a estos grupos basándose en la “Ley Libertad” o “Freedom Act”).

De acuerdo con datos de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), los nitzenos han sido detectados en países como Bélgica, Eslovenia, Estonia, Irlanda, Letonia, Reino Unido e incluso Canadá y Estados Unidos. Pero que a su vez ha provocado un aumento en el número de muertes por sobredosis. Particularmente porque los narcotraficantes están empezando a mezclar con otras drogas e incluso fármacos falsos, por lo que una persona podría consumirlo sin saberlo.

Los nitazenos ya han matado a cientos de personas en Europa y han obligado a las instituciones policiales, de procuración de justicia, así como a los científicos. A crear las estrategias necesarias para poder detectarlos en tiempo y forma para poder frenar su propagación. Según cifras del Gobierno británico, hasta enero pasado, habían muerto al menos 400 personas en Reino Unido.

Si bien la mayoría de las sobredosis conocidas afectan a los consumidores de heroína, también se han encontrado nitazenos en drogas de fiesta como la cocaína, la ketamina y el éxtasis. En aerosoles nasales y vapeadores ilegales, así como en benzodiacepinas como el “Janat” y el “Valium”. En mayo pasado, 2 jóvenes londinenses murieron tras consumir lo que las autoridades creen que era oxicodona mezclada con nitazenos después de regresar a su casa de una noche de antro. también se reportó la muerte de una joven promesa del canto con tan solo 23 años que consumió medicamento falso contaminado con estas sustancias.

Además del desconocimiento por parte de los consumidores de drogas o de fármacos está la facilidad con la que se pueden conseguir los nitazenos los cuales comparten “ventajas competitivas” para los narcotraficantes como su primo el fentanilo como lo son el precio tan bajo al que se ofertan, así como que se comercializan abiertamente en el mercado en línea.

La administración para el control de drogas (DEA) ha advertido que debido a la relación que mantienen con proveedores chinos, los cárteles mexicanos de la droga podrían empezar a utilizar nitazenos en los productos que llevan hacia Estados Unidos. Mientras que la Agencia Nacional contra el Crimen del Reino Unido (NCA), ha señalado que al ser este un producto tan económico y tan potente, es posible que los criminales busquen utilizarlo para obtener más ganancias de la venta de drogas.

              ¿Estamos a la altura de esta amenaza emergente? ¿Es necesario replantearnos los modelos de seguridad y justicia en la región? ¿el perfil policial debe de evolucionar? Este tipo de retos que generan estas sustancias y la evolución de las organizaciones delincuenciales indican que es hora de generar cambios ¿No cree?

 

hidalgomontes@gmail.com